TORTUGAS MARINAS

En el mundo existen 7 especies de tortugas marinas, de las cuales 6 utilizan hábitats marinos costeros mexicanos para su crianza, refugio y reproducción. En particular, la península de Yucatán alberga grandes poblaciones de 5 especies: la tortuga carey (Eretmochelys imbricata), tortuga blanca (Chelonia mydas), tortuga caguama (Caretta caretta), tortuga laúd (Dermochelys coriacea) y tortuga lora (Lepidochelys kempi). Las primeras tres utilizan de forma extensiva las playas de anidación y las zonas marinas de la península, mientras que la laúd y la lora tienen anidaciones escasas en esta región,  utilizan sus aguas para alimentarse y en ocasiones reproducirse.
 
Hembra de tortuga blanca anidando en Las Coloradas,
Yucatán, México. Foto: Archivo PPY.
Todas estas especies están protegidas por la Legislación mexicana, de manera particular por la NOM-059-SEMARNAT-2010, la cual incluye un listado de  las especies en el territorio mexicano que se encuentran en Peligro de extinción.

Adicionalmente, México es signatario de diferentes tratados internacionales, tanto bilaterlaes como multilaterales los cuales representan un compromiso trascendental ante la comunidad internacional por conservar las poblaciones de tortugas marinas y sus hábitats en territorio mexicano.

Pero, ¿Por qué conservar a las tortugas marinas?
 
Juvenil de tortuga carey en un arrecife coralino.
Foto: Archivo PPY.

Las tortugas marianas desempeñan un papel ecológico importante en los ecosistemas que habitan, por ejemplo algunas especies, como la tortuga carey, ayudan a controlar poblaciones de esponjas marinas que de otro modo afectarían de manera negativa a numerosas pesquerías que dependen de la salud de los sistemas arrecifales. Otras especies como la tortuga blanca en su edad adulta se alimentan exclusivamente de pastos marinos y algunas algas. Esta especie tiene una función de "poda" o ramoneo de los pastizales, la cual permite que los nutrientes recirculen en los ambientes en que se encuentran, provocando un constante crecimiento y rejuvenecimiento de las praderas de pastos marinos, como en cualquier jardín de una casa.


Crías de tortuga carey saliendo del nido.
Foto: Archivo PPY.
Por varias décadas todas ellas han sido explotadas por su carne, caparazón y huevos en distinta magnitud a lo largo del último siglo, situación que las ha puesto en riesgo de extinción. Sin embargo, los esfuerzos normativos y el trabajo en campo con las especies (campamentos tortugueros en todo México), ha empezado a generar frutos gracias al apoyo financiero, humanos y materiales que se han invertido. Uno de los casos más exitosos en México es el de la tortuga lora, que anida mayoritariamente en Tamaulipas y que sólo habita en el Golfo de México. En el caso de la península de Yucatán, esta alberga a las poblaciones de tortuga carey más grandes de todo el Atlántico Oeste, y se encuentran entre las primeras 10 a nivel mundial. Por su parte, la tortuga blanca en recientes años ha comenzado a registrar incrementos importantes del número de nidos depositados en la península, resultado de la protección de nidos y crías 20 años atrás (en 1990), y que ahora ya estas crías son adultas y comienzan a regresar a su playa de avivamiento para depositar sus huevos y continuar con el ciclo de la vida. Estos logros y éxitos han sido posibles después de más de 20 años después de haber iniciado las labores de conservación y monitoreo en las playas, manteniendo esfuerzos constantes  gracias al apoyo de agencias nacionales e internacionales, así como la industria privada que ha creído en estos esfuerzos con visión de largo plazo.

Si bien se han registrado algunos avances significativos en la sobrevivencia de las poblaciones de algunas especies, las amenazas a las tortugas marinas siguen existiendo, y las presiones que causan son preocupantes y de gran complejidad. Entre las principales amenazas tenemos la alteración de sus hábitats de anidación (por erosión, instalación de muelles, espigones, rompeolas, tetrápodos, construcción de hoteles mal planeados, destrucción de dunas para construcción de obra civil, vehículos motorizados transitando en la playa), la captura incidental por malas prácticas pesqueras, el cambio climático, entre otros.

Pronatura Península de Yucatán lleva 25 años contribuyendo en la conservación de las tortugas marianas a través de:

El monitoreo y conservación de las playas de anidación y las poblaciones de tortugas marinas. Se trabaja en tres playas principalmente, Celestún, El cuyo e Isla Holbox, en las cuales se continua con el patrullaje nocturno durante la temporada de anidación en la región (abril a octubre).


 Tendencia del número de nidos de tortugas carey registrados 
en los campamentos a cargo de PPY.


Tendencia del número de nidos de tortugas blancas registradas
en los campamentos a cargo de PPY.


Educación ambiental, para informar a los habitantes de estas comunidades, y visitantes, sobre la importancia de conservar a estas especies en peligro de extinción y la forma de hacerlo.

Atraves de las actividades de educación ambiental se fomenta una mayor conciencia
y conocimiento de las tortugas marinas entre los habitantes de las comunidades locales.
Foto: Archivo PPY.

Colocación de un transmisor satélital a un ejemplar
de tortuga blanca antes de dejar la playa de anidación.
Foto: Archivo PPY.
Investigación científica aplicada para la generación de información que permita entender la dinámica de las poblaciones y sus hábitats, y poder definir estrategias para lograr la recuperación de sus poblaciones. Entre las investigaciones que se realizan está la identificación de rutas migratorias y hábitats de alimentación utilizando transmisores satelitales, alteraciones en los patrones de temperatura en la playa, la dinámica de las poblaciones anidantes, evaluación de la pesca incidental y trabajo con las comunidades sobre alternativas para disminuir la captura de tortugas en artes de pesca utilizadas por flotas artesanales, análisis genéticos para la identificación de la variabilidad de poblaciones en la región, entre otros.

Instalación formal de un centro de atención y primeros auxilios para tortugas marinas en Yucatán, en donde pueda desarrollarse las capacidades para recibir animales varados o rescatados que requieran atención clínica y de rehabilitación.

Todo se hace con financiamiento procurado a través de proyectos de conservación e investigación, así como por donaciones particulares, recursos que son canalizados para que en conjunto con otras instituciones socias, y con la invaluable ayuda de voluntarios nacionales e internacionales y de estudiantes que realizan sus tesis de grado, servicios sociales y prácticas profesionales con nosotros, se contribuya en la recuperación de estas especies.