Información General

Los colores, las texturas, las formas y los olores de la selva Maya los podemos ver reflejados en su diferentes especies de árboles, arbustos, hierbas y epifitas (plantas que crecen sobre árboles y troncos caídos, sin causarles daño, utilizándolos sólo como sostén). En algunas áreas de la Península, como Calakmul, aún podemos ver y sentir la inmensidad de un mar de árboles de los cuales emergen imponentes zonas arqueológicas.

El gradiente climático de la Península de Yucatán -desde la zona norte más seca hasta las zonas más húmedas al sur- aunado a la precipitación, topografía y otras variables, permiten tener cinco tipos de selvas y varios tipos de asociaciones vegetales. Las selvas proporcionan beneficios como: el almacenaje y captura de carbono; el equilibrio del clima; la captura, almacenaje y provisión de agua; renovación y mantenimiento de suelos productivos, y la existencia de zonas de amortiguamiento ante impactos por desastres naturales (como huracanes).

La Península de Yucatán aún cuenta con una de las superficies más grandes y en buen estado de conservación de selvas de Mesoamérica Norte, pero la tala clandestina, el aprovechamiento no sustentable y la conversión de ecosistemas naturales para otros usos productivos como ganadería, agricultura, asentamientos humanos y desarrollo de infraestructura mal planificada, han generado grandes impactos en ellas.